Hecho a mano,en España.
Cada pieza atraviesa una cadena de manos, fuego y criterio. Dieciocho etapas, tres cocciones y un sello: el pulso histórico de una casa sevillana, llevado a la mesa contemporánea.
Desde 1841, cada pieza de La Cartuja nace de una secuencia precisa de manos, fuego, esmalte y memoria.
Una loza fina no se entiende solo por su forma. Se entiende por el tiempo que contiene: el molde, el sello, la cocción, la clasificación y el gesto final.
La materia
Moldear
El bizcocho
Sellar
Decorar
El vidriado
Todo empieza en barro líquido: cuarzo, caolín, feldespato, sílice, arcilla y arena. La fórmula magistral de la casa, depurada hasta quedar sin aire.
Las piezas planas se prensan; las huecas se cuelan en moldes de escayola. La silueta nace antes que el decorado y decide cómo se vivirá la mesa.
Tras secar y repasar en crudo, dieciséis horas de horno la transforman en bizcocho: blanca, dura, porosa. Ya es loza, lista para recibir su identidad.
Una primera clasificación decide qué piezas continúan. Las elegidas reciben el sello de La Cartuja por serigrafía artesanal, una a una.
La decoradora transfiere el dibujo a mano sobre el bizcocho. Una segunda cocción a 800°C fija el color: así nace Aurora 202 Rosa.
Bañada en barniz pieza a pieza, una tercera cocción convierte ese polvo en cristal. Brillo, transparencia y un color protegido para siempre.
La Cartuja de Sevilla, desde 1841.
Dieciocho etapas.Hasta ocho miradas.
El proceso de producción de cada pieza resume dieciocho etapas, de las cuales hasta ocho son clasificaciones. Sólo la loza que supera cada control —en bizcocho y en acabado— llega a ver la luz y entra en su mesa.
Máxima calidad
Hasta ocho clasificaciones descartan toda pieza que no alcance el criterio de la casa.
Pago seguro
Transacciones cifradas y protegidas en cada paso de tu compra.
Fabricación artesanal
Moldeado, sellado, decoración y vidriado con intervención humana en las fases decisivas.
Portes gratis
Envío sin coste en pedidos superiores a 150 € para España (península).



